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«Busco a mis hermanos» (Génesis 37,16) El escritor Ya‘akov Yehoshua (1905-1982) y sus memorias sobre la vieja comunidad sefardí en Jerusalén*

«Looking for my brothers» (Genesis 37,16) The writer Ya’akov Yehoshua (1905-1982) and his memories of the old Sephardic community in Jerusalem

Alisa Meyuhas Ginio

aginio@post.tau.ac.il
Universidad de Tel Aviv

Recibido: 03/10/2014 | Aceptado: 28/09/2015

Resumen

A través de la vida y obra del escritor Ya‘akov Yehoshua (1905-1982), padre del autor israelí A.B. Yehoshua, se presentan las pinceladas básicas sobre el esplendor y decadencia de la comunidad sefardí de Jerusalén y de su lengua a lo largo del siglo xx.

Palabras clave: Ya‘akov Yehoshua; Jerusalén; Sefardíes; Spanyolit.

Abstract

This paper presents a few and basic lines on the splendor and decadence of the Sephardic community of Jerusalem and its language throughout the twentieth century as mirrored in the life and work of the writer Ya’akov Yehoshua (1905-1982), father of the Israeli author A.B. Yehoshua.

Key words: Ya‘akov Yehoshua; Jerusalem; Sephardi; Spanyolit.

* El presente texto es una versión revisada de la ponencia que presenté en el xviii Congreso de Estudios Sefardíes, celebrado en Madrid en los días 30 de junio al 3 de julio de 2014.

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Ginio, A. M. (2015), «Busco a mis hermanos» (Génesis 37,16) El escritor Ya‘akov Yehoshua (1905-1982) y sus memorias sobre la vieja comunidad sefardí en Jerusalén. Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos. Sección Hebreo, 64: 85-92.

  1. Introducción: Biografía del escritor Ya‘akov Yehoshua

Ya‘akov Yehoshua nació en el barrio de Yemin Moshe de Jerusalén en 1905. Dicho barrio, el primero fuera de las murallas de la Ciudad Antigua, fue establecido por iniciativa de Sir Moses Montefiore en 1860. Hasta ese entonces los judíos habían vivido intramuros en el Barrio Judío, en forma continua desde 1267, cuando el Rambán –Rabí Moshe Ben Naḥman de Girona– restableció la comunidad judía de Jerusalén, destruida por los Cruzados en el siglo xi. Ya‘akov Yehoshua era sefardí, y su lengua materna era el judeo-español (judeo-espanyol, judezmo), la lengua hablada por los sefardíes en la diáspora que se formó en el Mediterráneo oriental, a consecuencia de la Expulsión de los judíos de la Península Ibérica en los años 1492-1498. En Jerusalén ese idioma se conocía como spanyolit. La lengua escrita de los sefardíes, además del hebreo, era el ladino, cuyo nombre deriva de ‘latín’; el ladino se utilizaba para traducciones de textos religiosos hebreos, como la Hagadah de Pésaj1.

Ya‘akov Yehoshua era primo de mi suegro Ya‘akov Ginio (1900-1951), así que le conocía personalmente. El se educó en la escuela tradicional sefardí Doresh Zion, fundada en 1866, y luego en el Gimnasio Hebreo de Jerusalén, colegio secundario moderno de orientación sionista. Siendo aún alumno del mismo, Ya‘akov Yehoshua estudió el árabe con un šayḫ de la aldea de Siluwam [Šiloaḥ], en las afueras de Jerusalén, y hablaba esa lengua con fluidez. En 1925 su padre, Rabí Ḥananiya Gavriel Yehoshua, fue designado presidente del Tribunal Rabínico (bet din; bate-Din) de Egipto y como segundo del entonces rabino en jefe de ese país, Rabí Ḥaim Naḥum Effendi. Cuatro años después, en 1929, la familia retornó a Jerusalén, y Ya‘akov Yehoshua se convirtió en estudiante de la recientemente fundada Universidad Hebrea, donde se especializó en lengua y literatura árabes. Posteriormente publicó libros y artículos sobre la prensa árabe en Palestina entre 1908 y 1948, basándose en el material que había reunido para su tesis doctoral, que nunca completó. Al mismo tiempo trabajaba en el Departamento de Educación de la administración del Mandato Británico, y enseñaba árabe en el Gimnasio Bagrut [Bachillerato] en Jerusalén.

En 1932 contrajo matrimonio con Malka [Sultana] Rozilio, originaria de Mogador en Marruecos. La pareja tuvo dos hijos: una mujer, Zilla, y un varón, Abraham, que más tarde sería el escritor israelí A. B. Yehoshua.

Tras el establecimiento del Estado de Israel, Ya‘akov Yehoshua trabajó en el Ministerio de Religiones, donde dirigió el Departamento Islámico y Druso. A los sesenta años comenzó a escribir y publicar sus memorias sobre la Vieja Comunidad (yiššuḇ) sefardí de Jerusalén. Escribió un total de seis libros, todos ellos acerca de la vida cotidiana del yiššuḇ sefardí en Jerusalén y de su lamentable disolución.

  1. Los libros de Ya‘akov Yehoshua

El primer libro de Ya‘akov Yehoshua se tituló Ninez en la vieja civdad de Yerushalayim.2 Se trata de una vívida descripción del ciclo vital en la comunidad sefardí de la ciudad, en el marco de las festividades judías. Su decisión de presentar el ciclo vital de los sefardíes según el calendario de festividades es comprensible, porque esas fechas eran los eventos centrales en la vida de los sefardíes jerosolimitanos: los únicos días en que la familia se reunía en su totalidad y en que se disfrutaba de comidas mejores y más abundantes. Porque lo más importante que debe recordarse sobre el yiššuḇ sefardí de Jerusalén es su pobreza. Sus recursos económicos provenían de contribuciones y donaciones de comunidades sefardíes en Europa, como las de Ámsterdam y Livorno, y de los fondos reunidos por los emisarios rabínicos [šadarim] enviados desde Jerusalén a Europa, Noráfrica, zonas del Imperio Otomano, Bukhara e India3. La comunidad sefardí de Jerusalén estaba formada por rabinos [rabbanim], que recibían apoyo económico según la «lista»; por unos pocos ricos [gĕḇirim], pero sobre todo por vendedores ambulantes y artesanos pobres que producían vino o queso, o imprimían libros. Las personas se permitían adquirir ropas nuevas para sí mismas y para sus hijos sólo en las festividades, y lo mismo ocurría con los alimentos y bebidas suntuosos. La mayoría de las familias sefardíes no podían permitirse comer platillos preparados con pollo en días de semana, los cuales eran servidos solo a los enfermos, especialmente a los afiebrados. Del mismo modo, solo los enfermos recibían leche. Ya‘akov Yehoshua recuerda que cuando se veía por la calle a alguien que llevaba un jarro de leche, se le preguntaba: Ke, tienes ḥazino en casa? [¿Qué ocurre, tienes un enfermo en casa?]. Las mujeres no debían salir de la casa para hacer las compras; los maridos eran los encargados de adquirir provisiones en el mercado: ezmersar.

En su primer libro, Ya‘akov Yehoshua describe la celebración de los sábados –šabbat– y de las festividades judías a lo largo del año: comenzaban en el mes de Elul, antes de Roš ha-šanah; la Fiesta de los Tabernáculos; Ḥanukah. El 15 de šĕḇaṭ se festejaba Purim y se acostumbraba hacer el Purimlik: regalo de monedas en Purim; Pesaḥ y la Kimḥa de Fisḥa: donaciones para que los pobres puedan preparar sus propias maṣot. Las siete semanas entre Pesaḥ y Šaḇu‘ot eran época de peregrinajes (ziara) a lugares santos como las tumbas de los Patriarcas y de rabinos. Familias sefardíes enteras alquilaban carros [‘ăgalot] y viajaban en ellos hasta esos sitios sagrados. La festividad de Šaḇu‘ot marcaba el paso de la estación alegre de Purim y Pesaḥ a la de las festividades serias: Roš ha-šanah y Yom Kippur. Durante «las tres semanas» entre el 17 del mes de tammuz (cuando los babiblonios pusieron sitio a Jerusalén en 586 antes de la era cristiana) y el 9 del mes de aḇ (cuando fueron destruidos el Primer Templo, en 586 antes de la era cristiana, y el Segundo, en 70 de la era cristiana), las personas no se cortaban el cabello, y leían las endechas y el libro de Lamentaciones del profeta Jeremías. Cada comienzo de mes lunar [Roš ḥodeš] era un día festivo; los de los meses de nisan y elul eran días de mišmarah, en que los sefardíes rendían tributo a los muertos en el cementerio del Monte de los Olivos; ello se conocía como abašar abašo ‘bajar hacia abajo’.

En su primer libro, Ya‘akov Yehoshua describe los cambios negativos acontecidos en la vida de los sefardíes y se pregunta por qué ha tenido lugar ese proceso. Sus respuestas son dos: por una parte, la decadencia y posterior desaparición de los rabbanim como líderes de la comunidad; por la otra, el hecho de que la generación joven ya no frecuenta las sinagogas4. La sinagoga era la espina dorsal de la comunidad, y cuando los jóvenes cesaron de asistir diariamente a la misma, tal como lo hacían las viejas generaciones, la comunidad perdió su poder vital. Ya‘akov Yehoshua resumió sus recuerdos sobre el ciclo vital de los sefardíes de Jerusalén diciendo: Es verdad ke avia aniyut ama avia tambien alegria. Hoy no ay aniyut ama no ay alegria5 ‘es verdad que había pobreza, pero también alegría. Ahora –es decir, en su propio tiempo– ya no hay pobreza, pero tampoco alegría’.

El segundo libro de Ya‘akov Yehoshua, En la casa y en la plaza en la vieja civdad de Yerushalayim. The Home and the Street in Old Jerusalem: The Atmosphere of Bygone days6, está dedicado al entorno ambiental de la vida cotidiana del viejo Yiššuḇ sefardí en Jerusalén, para lo cual, según declara, había reunido material entrevistando a los miembros de mayor edad de la comunidad. Ya‘akov Yehoshua describe las casas en que vivían los sefardíes como pequeñas y atestadas. Las mujeres sabían exactamente lo que ocurría en casa de sus vecinos y habitualmente trataban de ayudarse mutuamente, cuidando a los niños cuando las madres no podían hacerlo, dando buenos consejos en situaciones de crisis familiar, y sobre todo acompañándose una a la otra. No debemos olvidar –y Ya‘akov Yehoshua lo recuerda– la costumbre de que las recién casadas, por lo general adolescentes, debían abandonar la casa paterna e irse a vivir con la familia del esposo, donde quedaban bajo el control y el mando de las suegras, quienes a menudo abusaban de las jóvenes y las trataban del mismo modo en que sus propias suegras lo habían hecho con ellas en el pasado: Las cosuegras komandavan muncho7. La joven desposada necesitaba de consejo y de consuelo – y podía obtener uno y otro de sus vecinas.

Dentro de la casa, los muebles eran pocos y muy modestos: el mindil o sofá; el baúl y la kaša, arcas en que se guardaban los vestidos y la ropa de la casa; el tavlero, un cajón de madera con patas que habitualmente servía de mesa. En los hogares sefardíes de las šeḵunot, los barrios nuevos y modernos fuera de las murallas de la Ciudad Vieja, era posible hallar un buron o buró, mueble de cuatro gavetas, y a veces un almario, ropero de mayor tamaño. No había camas: por la noche se tendían colchones en el piso y en ellos dormía la familia. Sólo la mujer que estaba por dar a luz yacía en una cama de hierro8; y la recién parida recibía sopa de pollo y leche9. Las mujeres confeccionaban sus propias vestimentas. Las joyas eran consideradas un seguro para tiempos de necesidad, y casi no eran usadas como adorno. Durante la Primera Guerra Mundial, muchas familias debieron vender las joyas guardadas durante generaciones, a cambio de cereales para hacer el pan. Los matrimonios se realizaban a edades muy tempranas: 12 años las niñas y 15 los varones. El ajuar de la novia –ašugar– era exhibido en el patio –kortijo– y el valor de cada prenda u objeto era estimado por los presiadores di ašugar10. Era habitual que las mujeres vistieran las ropas de su ašugar por el resto de sus vidas11.

El tercer libro de Ya‘akov Yehoshua fue Sabios en la vieja civdad de Yerushalayim sus ocupaciones y mantenimientos12, y estaba dedicado a los ḥaḵamim, los dirigentes de la comunidad sefardí. El autor describe la vestimenta de los ḥaḵamim: el antarí, una túnica negra, y el poš o turbante13. En las calles de Jerusalén, cada grupo étnico acostumbraba vestirse en su propio estilo. En muchas casas de ḥaḵamim había un cuarto de estudio denominado yĕšiḇah14. Además había establecimientos públicos también llamados yĕšiḇot, donde estudiaban los ḥaḵamim15. Estas yĕšiḇot llevaban el nombre de los donantes con cuyo dinero se habían establecido; por ejemplo, Bet Ya‘akov, creada en 1691, recibió el nombre de Rabí Ya‘akov Pereira. Los ḥaḵamim de las yĕšiḇot públicas ganaban un salario y podían ser miembros de más de una yĕšiḇah; la gente decía de cierto ḥaḵam que «tiene tres o kuatro yĕšiḇot»16. Los sefardíes de Jerusalén tenían en alta estima a los eruditos en la Torah. Los padres deseaban que sus hijas se casaran con un «sabio de la Torah» [talmid ḥaḵam] y desdeñaban a un yerno artesano.

Ya‘akov Yehoshua se extiende en la descripción de las instituciones de bien público que operaban en el viejo yiššuḇ sefardí: una cocina popular que proveía de comida a pobres, viudas y huérfanos; un hogar de ancianos y un hospital, Misgav Ladakh, establecido en 1889. Hasta esa fecha, los sefardíes dependían o bien de medicinas caseras o bien de médicos cristianos, sobre todo griegos, como el Dr. Mazaraki, quien era muy popular entre ellos porque sabía hablar judeo-español – spanyolit y hasta algo de idish. La conocida balada sobre Yoel Moishe Salomon (compuesta en 1970 por el poeta israelí Yoram Tehar Lev) cuenta que el Dr. Mazaraki era amigo del dirigente comunitario asquenazí Yoel Moishe Solomon y lo acompañó en 1878 a inspeccionar las tierras donde se construiría la primera colonia agrícola judía, Petaḥ Tiqvah. De todos modos, el honorario de una consulta médica era un cuarto o medio medjidiyé (moneda turca de plata) y solo unos pocos sefardíes de Jerusalén podían permitirse semejante gasto; por ello solían dirigirse a la droguería local o al barbero, o utilizaban medicinas caseras17.

El cuarto libro de Ya‘akov Yehoshua, Companias en la vieja civdad de Yerushalayim. Descripciones de vida sefaradia en el siecolo passado. Neighborhoods of Old Jerusalem: The Atmosphere of Bygone Days18, está dedicado al establecimiento de los nuevos barrios –šĕḵunot– a lo largo de la calle Jaffa: Ezrat Yisrael, Ohel Moshe y Zikhron Toviah. En cierto momento, la familia Yehoshua se mudó al barrio más moderno de Ezrat Yisrael. Ya‘akov Yehoshua insiste en que la vida en ese nuevo entorno era muy diferente de la del barrio judío de intramuros. Lo más importante fue un cambio crucial en la forma de educación. La vieja generación había sido educada por maestras, que venían a las casas y enseñaban a los niños a leer. Más tarde, los varones eran enviados a un kutef, equivalente sefardí del ḥeder o cuarto de estudio asquenazí, donde el maestro les enseñaba sobre todo a traducir la Sagrada Escritura del hebreo al spanyolit. Las nuevas escuelas establecidas en Jerusalén –y en todo el Imperio Otomano– por órdenes religiosas misioneras o las autoridades otomanas, la Escuela Hebrea y Alemana fundada por la familia Lämel (1856) y la francesa establecida en 1880 por la Alliance Israélite Universelle – todas ellas modificaron el modo de pensar y la actitud general ante la vida de sus estudiantes, quienes, al aprender idiomas europeos, tenían ahora la opción de continuar sus estudios en el extranjero y elegir carreras diferentes de la de los ḥaḵamim de la vieja generación.

The Story of the Sephardi Home in the Jewish Quarter in the Old City of Jerusalem – el quinto libro de Ya‘akov Yehoshua19, y su sexto libro, Between Tradition and Social Atmosphere in the Sephardi Neighborhoods of Jerusalem20, contienen los recuerdos del autor sobre el hogar sefardí en Jerusalén y los cambios suscitados por el advenimiento de la modernidad y el pasaje a los nuevos barrios fuera de la Ciudad Vieja.

Ya‘akov Yehoshua dedicó su primer libro a sus padres, el segundo a su esposa, el tercero a sus nietos y el cuarto a su hijo y a su hija.

Al mismo tiempo que escribía esos libros, Ya‘akov Yehoshua publicaba artículos en los periódicos de orientación sefardí Ba-ma’arḵa [En el combate] and Hed ha-mizrah ̣[Eco del Oriente]. También en ellos describió los estilos de vida de la vieja comunidad sefardí de Jerusalén: la vida cotidiana de las familias, los feriados y festividades, los kortijos [patios] y el mercado, la elite rabínica dirigente junto con las gentes comunes. Sus descripciones están imbuidas de nostalgia por el pasado, y expresan su pena por la pérdida del prestigio y la hegemonía que anteriormente habían sido característicos de la existencia sefardi en Jerusalén.

Todos sus libros fueron publicados por su amigo y vecino Reuven Mass. El último, publicado póstumamente por su hijo, el escritor hebreo A. B. Yehoshua, lleva el título Old Jerusalem in the Eye and the Heart21. En su introducción al mismo, A. B. Yehoshua explica la decisión de su padre de describir la vieja comunidad sefardí de Jerusalén, como emanada de su pesimismo en cuanto a las relaciones entre judíos y árabes en Medio Oriente. Tras su investigación sobre la prensa árabe en Palestina, Ya‘akov Yehoshua alcanzó la desesperada opinión de que no sería posible establecer una paz duradera entre el movimiento nacional árabe y el movimiento nacional judío: el sionismo, y por ello se volvió hacia el pasado para explorar la comunidad judía, concentrándose en el ambiente sefardí que tan bien conocía y expresando sus añoranzas por su perdido esplendor y su ya remota posición social. Ya‘akov Yehoshua no era sociólogo ni antropólogo, no usaba métodos científicos de investigación, sino que extraía materiales de su excelente memoria y confiaba en su ojo experto.

En 1978, Ya‘akov Yehoshua fue condecorado con el título de Yaqqir Yĕrušalayim [Ciudadano Distinguido de Jerusalén]; tras su fallecimiento en 1982, se dio su nombre a una calle en el barrio de Pisgat Ze’ev en Jerusalén.

  1. Conclusión

Para el historiador, la importancia de los escritos de Ya‘akov Yehoshua reside en el hecho de que constituyen un auténtico testimonio de cómo se veían a sí mismos los sefardíes de Jerusalén, sobre el trasfondo de los colosales cambios impuestos a su comunidad por el advenimiento de la modernidad en el Imperio Otomano; por la occidentalización promovida en las escuelas establecidas por diversas instituciones europeas, y sobre todo la Alliance Israélite Universelle, creada en París en 1860 con el objeto de llevar a los judíos orientales las pautas de vida de Europa occidental; y, más tarde, la aparición del sionismo y las primeras ‘aliyot [inmigraciones sionistas a la Tierra de Israel]. Y también, con certeza, el paso de la administración otomana en Palestina a la del Mandato Británico. Una de las consecuencias más importantes de todos esos cambios fue el renacimiento del idioma hebreo como lengua de comunicación cotidiana, fervientemente adoptada por sefardíes como los miembros de la asociación Safah Bĕrura – lo que provocó la decadencia del tradicional judeo-español o spanyolit. La pérdida de este signo identificatorio se convirtió en significante del proceso de la decadencia de la comunidad sefardí de Jerusalén. Todos estos fenómenos modificaron radicalmente los estilos de vida de los sefardíes jerosolimitanos. La educación moderna, el estudio de idiomas europeos, la adopción de la vestimenta europea, el empleo en los recién establecidos bancos, agencias comerciales y empresas constructoras de estilo europeo, así como la administración ejercida por el Mandato Británico en Palestina-Eretz Israel [Tierra de Israel] – todo ello hizo que los sefardíes nacidos en Jerusalén en la última década del siglo xix tuvieran poco en común con sus padres, nacidos en los años setenta, quienes fueron discípulos de yĕšiḇot; los jóvenes solo mantenían los lazos familiares y el respeto filiar por los ancianos. Y más tarde, los nietos de esa generación de 1870, nacidos en las décadas de 1920 y 1930, ya habían perdido la lengua común, el judeo-español, lo que creó una brecha intergeneracional entre abuelos y nietos. A. B. Yehoshua, el hijo de Ya‘akov Yehoshua, afirmó que él ya no podía hablar o aun entender judeo-español ni árabe. Debemos recordar que su madre, Malka Yehoshua, nacida como Rozilio, no hablaba judeo-español, sino francés y hebreo. Considerando el caso de la familia Ya‘akov Yehoshua, percibimos claramente la brecha intergeneracional antes mencionada, que llevó a la ruina del viejo yiššuḇ sefardí de Jerusalén. Un hombre joven ya no tomaría en cuenta la posibilidad de una carrera rabínica, sino buscaría su futuro y su progreso social en otras partes.

  1. Bibliografía

Bunis, D. M. (1999), Judezmo. An Introduction to the Language of the Sephardic Jews of the Ottoman Empire. Jerusalem: The Magnes Press, Hebrew University.

Yehoshua, A. B. (1988), Old Jerusalem in the Eye and the Heart. Jerusalem: Keter Publishing House (en hebreo).

Yehoshua, Y. (1965), Ninez en la vieja civdad de Yerushalayim/Yaldut birušalaym ha-yĕšanah. Jerusalem: Rubin Mass (en hebreo y spanyolit).

— (1966), En la casa y en la plaza en la vieja civdad de Yerushalayim. The Home and the Street in Old Jerusalem: The Atmosphere of Bygone days. Jerusalem: Rubin Mass, (en hebreo y spanyolit).

— (1971), Sabios en la vieja civdad de Yerushalayim sus ocupaciones y mantenimientos. Jerusalén, Rubin Mass (hebreo y spanyolit).

— (1971a), Companias en la vieja civdad de Yerushalayim. Descripciones de vida sefaradia en el siecolo passado. Neighborhoods of Old Jerusalem: The Atmosphere of Bygone Days. Jerusalén: Rubin Mass (hebreo y spanyolit).

— (1976), The Story of the Sephardi Home in the Jewish Quarter in the Old City of Jerusalem. Jerusalén: Rubin Mass (hebreo y spanyolit).

— (1979), Between Tradition and Social Atmosphere in the Sephardi Neighborhoods of Jerusalem. Jerusalén: Rubin Mass (hebreo y spanyolit).

Notas

1. Bunis, 1999.

2. Yehoshua, 1965.

3. Yehoshua, 1965: 79.

4. Yehoshua, 1965: 163.

5. Yehoshua, 1965: 51.

6. Yehoshua, 1966.

7. Yehoshua, 1966: 77.

8. Yehoshua, 1966: 79.

9. Yehoshua, 1966: 84.

10. Yehoshua, 1966: 59-63.

11. Yehoshua, 1966: 63.

12. Yehoshua, 1971.

13. Yehoshua, 1971: 31.

14. Yehoshua, 1971: 36.

15. Yehoshua, 1971: 39.

16. Yehoshua, 1971: 40.

17. Yehoshua, 1971: 99.

18. Yehoshua, 1971a.

19. Yehoshua, 1976.

20. Yehoshua, 1979.

21. Yehoshua, 1988.

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